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La increíble épica

Mostrando entradas con la etiqueta Vampiros. Mostrar todas las entradas
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viernes, 12 de julio de 2013

Fright Night

 
 

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Fright Night – 1985

Director: 

Tom Holland

Escritor: 

Tom Holland

Actores: 

Chris Sarandon , William Ragsdale , Amanda Bearse
Calificación: 7/10

Argumento



Noche de miedo es una muy buena película que a mi gusto, supera a otras películas de esos tiempos como “El ansia” (1983), “Mordiscos peligrosos” (1985), “Jóvenes ocultos” (1987) o “Los viajeros de la noche” (1987) . “Noche de miedo” trata de acercarnos al terreno juvenil tan propio de los ochenta e imbuirle un humor cargado de autoreferencias que recuerdan a un gran homenaje/parodia como es “El baile de los vampiros” (1967), aunque, en este caso, sin dejar de ser una película de terror, en esta película los amantes del terror gozarán de la gran fuerza que despliegan las escenas más escabrosas - en gran parte gracias al magnífico maquillaje de Ken Díaz (La Cosa, Piratas del Caribe)- como la del ataque en casa de Charly, los enfrentamientos entre Peter y "Rata", o la"Batalla final" en la guarida del no muerto. Una atmósfera bien lograda que complementan a la perfección la composición musical de Brad Fiedel (Terminator 1 y 2, “Mentiras arriesgadas”) y una buena ambientación a caballo entre lo "moderno" y lo "retro". Todo ello bajo la dirección de un Tom Holland (quien repitió éxito al mostrar al mundo uno de los iconos más conocidos del cine de terror, "El muñeco diabólico", 1988)que escribió y dirigió la que para mí es su mejor película. Por poner un pero, me resulta un poco descafeinada la "intrusión" del idilio entre Amy y Jerry; aunque gracias a esto se logren las hipnóticas escenas del baile y de la "conversión" de Amy.
Fotos

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 Presupuesto: $9,000,000
 Ganancia: $24,922,237
 País: USA

lunes, 1 de abril de 2013

We Are The Night

 

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Wir sind die Natcht - 2010
96 minutos  Horror - Fantasia
Director: Dennis Gansel
Escritor: Jan Berger y Dennis Gansel
Actores: Karoline Herfurt, Nina Hoss y Jennifer Ulrich
Calificación: 8/10
 
Argumento
Película que me agradó bastante, el argumento de “We are the night” (Wir Sind die Nacht) sigue a Lena (Karoline Herfurth), una joven rebelde y anárquica que vive en los suburbios de Berlín junto a su madre, quien apenas se preocupa de ella, sin expectativas de futuro, ni oportunidades, Lena se dedica a delinquir y a dejar pasar la vida ante sus ojos, actitud que le llevará a conocer a un apuesto agente de policía interpretado por Max Riemelt (“The Wave”). Una noche, casi por azar conocerá a Louise (Nina Hoss), una enigmática mujer que tratará de seducirla y acabará mordiéndole en el cuello. Desde ese momento la asustada Lena empezará a experimentar una serie de oscuros cambios entre los que destacará la sed de sangre. Perdida y desconcertada, Lena acudirá de regreso junto a Louise, quien en compañía de sus otras “creaciones”, Charlotte (Jennifer Ulrich) y Nora (Anna Fischer), le abrirán las puertas de un nuevo mundo que solo existe de noche y vaya que casi toda la película se realiza de noche como es lógico.
Las virtudes de este filme, en primer lugar, es que alguien nos cuente una historia de vampiros desde una óptica realista, fría y verosímil. No me interpretéis mal, no quiero decir que la película tenga un aire oscuro y tenebroso propio del vampiro clásico, al contrario, Gansel nos muestra como realmente serían los vampiros si existieran en nuestra época. Nada de vestuario gótico o victoriano ni dormir en ataúdes, en lugar de eso tenemos fiestas, lujo, suites de hotel y coches deportivos. Un apunte, estoy diciendo todo el rato “vampiros” y quizás debería decir “vampiras” pues una curiosidad del guión es que solo hay mujeres. Por lo visto éstas exterminaron a todos los hombres (vampiro) años atrás por ser demasiado ruidosos y poco discretos y decidieron empezar a convertir solo a mujeres. No tiene ninguna utilidad en el argumento, pero es original. A lo que voy con todo esto es que resulta refrescante despegarse del vampirismo de cartón piedra y escaparate que hace subir el nivel de azúcar en la sangre y que tanto esta triunfando entre los adolescentes de hoy en día, como la saga "Twilight". Estas vampiras no son de cuento de hadas, son de verdad, podrían estar aquí mismo y ser personas que conocemos. Por supuesto, como no puede faltar en este género, los sentimientos desatados y pasionales mueven el hilo argumental. Amor, pasión, celos, venganza, resentimiento y culpabilidad se muestran con una intensidad muy alejada de la literatura rosa y mas cercana a la vida mísma.
Fotos

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Presupuesto: $6,500,000

Compañia: Celluloid Dreams y Constantin Film Produktion
País: Alemania

lunes, 4 de marzo de 2013

Grace

 

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Grace - 2009
85 minutos  Horror - Thriller

Director: Paul Solet
Escritor: Paul Solet
Actores: Jordan Ladd, Samantha Ferris y Gabrielle Rose
Calificación: 7/10


Argumento  
 
GRACE es una película que fue un gran debut en la dirección del joven director Paul Solet con esta historia que también fue escrita por el y que no se puede decir que sea un tipo clásico de terror, la película es una mezcla de drama y horror rodada muy bien tanto a nivel de historia como visual y que basa su debut en el largo en el corto del mismo nombre, Grace, que se estrenó en 2006 y que asombró a multitud de personas. Muy bien, Jordan Ladd es la protagonista de peliculas como Cabin Fever o Hostel 2, interpreta a Madeleine Matheson, una joven que tras varios años de intentar quedarse embarazada y tras varios tratamientos de fertilidad fallidos, por fin está embarazada y siguiendo su filosofía de vida, se ha decidido por tener un parto natural en una clínica que dirige su gran amiga y matrona la Dra. Patricia Lang. El mayor problema de Maddie es su suegra Vivian, interpretada por Gabrielle Rose que quiere decidir la vida de su futura nieta y que nazca en un hospital normal. Tras un trágico accidente, Michael, el marido de Maddie muere, y Grace fallece también en el vientre de su madre. Maddie decide llevar a término el parto aunque esté el bebé muerto y cuando llega el día se produce una especie de milagro y el bebe revive, entonces Maddie comprende que Grace no es un bebé muy normal pues tiene gran necesidad de beber sangre, diré que esta es una película para los que buscan algo diferente. Además es el tipo de película que puede gustar también al espectador que no le guste el terror puro, ya que no es una película de género en su conjunto, aunque tiene unos minutos finales terroríficos, buena.

Fotos
 
Presupuesto: $5,000,000

Ganancia: $6,174

Pais: USACanada
 
 
 
 
 
  
 
 
 
 

lunes, 14 de enero de 2013

Vampiros


Concepto
Un vampiro es, en la cultura popular de varios países, una criatura que se alimenta de sangre de seres vivos para mantenerse activo. Probablemente la base de la mayoría de las ideas acerca de vampiros que forman parte de la cultura popular actual sea el libro Drácula de Bram Stoker, y las películas de cine basadas en él, como Nosferatu y Drácula de Bram Stoker. Algunos estudiosos del vampirismo han sugerido que estas leyendas se hallan relacionadas total o parcialmente con casos de patologías reales como la rabia; interesante el estudio del neurólogo español Juan Gómez Alonso Los vampiros a la luz de la medicina; o la porfiria. Junto con el hombre lobo, el vampiro es quizás el más famoso ser sobrenatural de la cultura popular humana.
La palabra "vampiro" viene de las lenguas eslavas (del alemán vampir, que se deriva del polaco temprano vaper y éste a su vez del eslavo arcaico oper; con raíces indoeuropeas paralelas en el turco y en el persa). Significa a la vez "ser volador", "beber o chupar" y "lobo", además de hacer referencia a cierto tipo de murciélago. Durante la expansión del Romanticismo en Europa, la principal reacción al periodo previo de Ilustración enciclopédica y racionalista, el vampiro se convirtió en una temática común y pasó de la leyenda oral a los castillos y los salones elegantes.

 
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domingo, 11 de noviembre de 2012

Vamps


Vamps


Director: Amy Heckerling
Argumento: Amy Heckerling
Actores: Alicia Silverstone, Kristen Ritter, Dan Stevens















Vamps es confuso que intentan mezclar comedia con elementos del cine de terror, dando por supuesto un resultado fatídico pues hay que tener mucha mano para salir victorioso de tal mezcla.


Dos vampiras “vegetarianas” (duele solo con decirlo) viven en Manhattan pasando los días (bueno más bien las noches) de juerga y ligando con jovenzuelos, todo cambia cuando una de ellas se enamora rompiendo el equilibrio, que junto con otros embrollos en los que se meten constituyen el eje argumental. Sin mentir es una patraña de las grandes, un producto totalmente vacío y superficial, con diálogos ridículos y situaciones aun más, de tan tontería alguna sonrisilla tímida provoca pero poco más, es incapaz de atrapar tu atención por más de 10 minutos seguidos.

Lo que no entiendo es como han engañado a actores de la talla de Sigourney Weaver  o Malcolm McDowell para participar en tal despropósito, imagino que les habrá pillado en horas bajísimas y las facturas les deben desbordan porque si no es incomprensible, por otro lado la presencia de Alicia Silverstone no llama realmente la atención, desde que encarnó a Batgirl en esa cosa conocida como Batman y Robin la chica no ha vuelto a levantar cabeza.


Si aun con todo esto os quedan ganas de verla prestad especial atención a los efectos especiales, propios de los que haría mi perro con Paint. Después de todo casi lloro, no sé si de la risa o de la pena por haber desperdiciado hora y media de mi vida en esta “película”, alejarse de ella es una de las decisiones más sabias que tomareis jamás.



martes, 11 de septiembre de 2012

Byzantium


Argumento


Película que esta interesante, va asi, dos misteriosas jóvenes llegan a una pequeña ciudad inglesa, no se saben sus edades ni su relación. La mayor, Claire, empieza a trabajar en el pub local; mientras que la menor, Eleanor, va a la escuela.
Desde los mismos inicios del cine, el tema del vampirismo ha sido uno de los más recurrentes dentro, sobre todo, del género del terror. Nosferatu (1922), de F.W. Murnau, puede considerarse el primer gran éxito del subgénero, estableciendo muchos de los tópicos que se irían repitiendo en multitud de películas a lo largo de las décadas siguientes. Exceptuando las distintas versiones que conoció la novela de Bram Stoker Drácula y alguna cinta a contracorriente –la estimable El ansia (1983) de Tony Scott–, pocos títulos han sabido explotar con rigurosidad y elegancia el enorme potencial de la figura de estos melancólicos seres condenados a una inmortalidad tormentosa. El director irlandés Neil Jordan, que en ya había ofrecido una auténtica joya al cine fantástico con la reivindicable En compañía de lobos (1984), logró adaptar con gran éxito una popular obra de Anne Rice en la notable Entrevista con el vampiro (1994). Aquel título supo aunar el afán comercial de cualquier trabajo protagonizado por Tom Cruise o Brad Pitt, con ciertas ambiciones artísticas. Jordan realizó una elegante y magnífica revisión del mito, mostrando a unas criaturas más dignas de lástima que de terror, una suerte de héroes románticos que no entendían de sexos. En los últimos años, extraños (que no desdeñables) híbridos como 30 días de oscuridad (2007) o Daybreakers (2009) han explotado la faceta más espectacular del asunto, mientras que las adaptaciones de la saga Crepúsculo de Stephenie Meyer han arrasado entre el público juvenil, a la vez que han servido para darle un tono demasiado ligero y cursi a la figura de los chupasangres que flaco favor le hace al subgénero. El antídoto contra tal desprestigio llegó en 2008 desde Suecia con la magnífica Déjame entrar de Tomas Alfredson (y su posterior remake americano), que mostraba el tierno (y a la vez macabro) romance entre un introvertido niño víctima del bullying y una misteriosa vecina que resultaba ser una vampiresa. Ha tenido que volver Neil Jordan para devolver al cine vampírico todo el esplendor perdido conByzantium, filme que recupera el mejor pulso del realizador, últimamente no muy acertado con sus proyectos.

Fotos




Let The Right One In


Basada en la novela del sueco John Ajvide Lindqvist que también se encargó de convertir su obra en un guión, 'Déjame entrar' relata la historia de Oskar, un niño solitario, de apariencia triste y acosado por sus compañeros de colegio. Un bicho raro de los suburbios de Estocolmo cuyo entretenimiento es coleccionar los recortes de prensa sobre los asesinatos y sucesos más sangrientos.
Oskar sufre en silencio el acoso escolar continuo que le infringen unos compañeros de su clase, quienes le llaman “cerdito”. Su frustración por no poder responder a las humillaciones se hace explícita por medio de un cuchillo que lleva siempre consigo y en su atracción por las noticias de crímenes. Los primeros minutos de la historia son inquietantes, porque vemos, por un lado, a un preadolescente objeto de bullying y, por otro, a un supuesto futuro serial killer brutal.

Eli vive en el piso de al lado de Oskar y tiene una enigmática relación con un hombre mayor que la acompaña, protege y alimenta, Hakan (Per Ragnar), mientras que Oskar vive con su madre, separada de su padre al que visita de vez en cuando. La relación madre-hijo se ve separada por los espacios (Oskar y su madre hablan desde habitaciones separadas o vemos a Oskar reflejado en el espejo mientras habla con su madre situada detrás de él) y por la conducta del chaval (Oskar se inventa una explicación a su rasguño fruto de un nuevo abuso de sus compañeros). Es una sensación de separación del mundo a través del expresivo uso del espacio fílmico.

“No podemos ser amigos” Le advierte Eli a Oskar en su primer encuentro. Los motivos estriban en la particularidad de la niña, en su naturaleza, porque Eli no es una niña humana, es un vampiro. Pero nada ni nadie puede impedir lo que se acaba convirtiendo en un amor platónico, ni siquiera un muro y una pared, porque encuentran la manera de comunicarse a través de ella, golpeando con los dedos la pared, usando el código Morse. Bellísima parábola del siempre duro tránsito de la infancia a la adolescencia donde vemos el miedo: de Oskar por recibir otra paliza o humillación y de Eli por no conseguir sangre para sobrevivir. Y también vemos el despertar erótico al inicio de la adolescencia, por ejemplo, en la escena en la que Eli entra en la habitación de Oskar a la hora de dormir. La muchacha primero le pide permiso para entrar y luego se despoja de su ropa y comparte cama con Oskar. Ambos mantienen una conversación sobre “ir en serio” en su relación. Aquí, además, apreciamos la necesidad de una invitación al hogar (un elemento clásico del vampirismo), que da título a la obra y que juega a ser también una petición de afecto.

La historia se presenta en perfecta armonía con los elementos clásicos del tema del vampirismo tradicional. El primer elemento, como apuntaba, es el hecho de que el vampiro no puede entrar en una casa si no ha sido invitado a hacerlo y vemos sus consecuencias cuando Oskar invita a la muchacha a entrar con gestos y no con palabras como debe ser, jugando con ella para ver qué pasa. Eli entra escéptica y se produce uno de los momentos más sangrientos. Los otros elementos clásicos son el miedo y la vulnerabilidad a la destructora luz solar (magistral e impactante una de las secuencias del hospital, cuando la mujer mordida arde en llamas), el reposo diurno del vampiro (en una bañera que hace las veces del tradicional féretro), la necesidad de beber sangre para sobrevivir, la transformación por el mordisco de un vampiro, la facilidad para trepar por las paredes de los edificios y volar (esto último lo hace fuera de campo), la inmunidad al frío helador o el hecho de que la niña, según Oskar, huela raro. Otro ejemplo menos importante es la intolerancia de los gatos a la presencia del vampiro. También vemos un elemento característico de tantos otros vampiros de la literatura y el cine en la forma en la que Eli atrae a sus víctimas solicitándoles ayuda, como en el momento en el que finge indefensión bajo un puente para atraer la bondad de un hombre que acaba siendo su cena. Esta escena, al igual que otra en la que sube a un árbol con el rostro vampiro, muestra a Eli sola y acorralada; es presa y cazador. Así pues, Eli es un vampiro clásico, no una personificación posmoderna de la sexualidad prohibida o un alma angustiada por el peso de la culpa como tantas otras encarnaciones vampíricas. Por otra parte, se discute la representación de Eli en la vida de Oskar. Una teoría sería que Eli es la encarnación de la rabia de Oskar, como si fuera un mismo personaje.

La obra se apoya sobre la diferencia de los personajes principales con respecto al resto sin perder de vista la cotidianidad en que todos se mueven (Horror con situaciones cotidianas). La irrupción de Eli y su acompañante, Hakan, en el contexto de normalidad nos permite contrastar las características de ambos.

El vampiro cambia su ubicación clásica para insertarse en el gélido paisaje sueco, en sintonía con el estado de ánimo de los protagonistas. Un paisaje que además nos transmite nostalgia (la nieve caer desde el negror de la noche).

También apreciamos un retrato naturalista de la Suecia de principio de los ochenta, concretamente de una zona del país que vive una existencia tan gris como la habitual en las regiones de la Unión Soviética. La ciudad dormitorio, el bar enturbiado por el humo de los cigarros y el alcohol, lleno de gente hablando de lo mismo sin llegar a nada, las calles y el parque vacío de personas o el color gris plomizo de los paisajes son ejemplo de ello. Por otra parte, la decoración y los muebles del interior de los apartamentos, así como los vehículos de la calle o las ropas que llevan los personajes nos ayudan a adivinar la época en la que sucede la acción: años 80, concretamente 1982, cuando el país vive un momento de turbulencia política con la pérdida de las elecciones de los conservadores y la vuelta del Partido Socialdemócrata de Olof Palme.

Resulta admirable la habilidad de Tomas Alfredson para ofrecer un relato tradicional de vampirismo con una sensibilidad contemporánea sin caer en clichés de la llamada posmodernidad. Alfredson no es un autor de género, él mismo lo ha admitido en varias entrevistas. Es un autor de obras cinematográficas y prueba de ello es su peculiar enfoque personal de todas las secuencias, ricas en planos cortos donde apreciar el detalle y llenas de gran intensidad dramática. Apenas muestra el horror de situaciones como la protagonizada por Hakan en el parque en la que cuelga boca abajo a un hombre para extraerle la sangre como a un cerdo. Aquí no vemos explícitamente como lo degolla, aunque sí le vemos de espaldas frente al sujeto y, sobretodo, oímos la sangre caer. A continuación viene un plano de corta duración donde apreciamos la sangre cayendo. Esos momentos son breves pero intensos y muy acertados, porque no se trata de ser visceral, como en muchos films de Hollywood que tienden a la sobreexposición para provocar.

Cada plano, cada encuadre y su montaje invocan un aire de desesperación romántica. Es una obra muy visual (no cuenta todo con los diálogos) con una estética sobria y minimalista de luces y sombras (rojo sobre blanco), y también contiene una estupenda dirección del sonido (las tripas de la hambrienta vampiro, el movimiento del cubo de Rubik de Oskar o los dedos de uno de sus agresores de clase golpeando la mesa).

Para el guión, Tomas Alfredson contó con el propio autor de la novela en la que se basa. De hecho, después de la visita de 15 directores interesados en su libro, el autor, John Ajvide Lindqvist, eligió a Alfredson y éste lo eligió a él para hacer la adaptación al cine. La historia de Ajvide Lindqvist es un melodrama sobre la diferencia (tema clásico del género fantástico) que habla de cómo el amor y la esperanza nos pueden sacar de la oscuridad; cuando uno se encuentra hundido y de repente una mano salvadora tiende a ayudar. Eli, esa mano salvadora, acompaña a Oskar en sus miedos y lo libera, le hace verse desde una perspectiva totalmente opuesta a la de víctima. Se produce lo que vendría a ser un efecto Pigmalión: Eli espera más de Oskar, creando un clima emocional mayor con él.

Terrorífica, perturbadora y oscura a la vez que tierna, fascinadora y elegante, “Déjame Entrar” combina la realidad más cruda con la fantasía y se nos presenta como un cuento atípico a la vez que poético sobre la amistad en la que solo se necesita que uno invite al otro para que dos empiecen una relación afectiva.


Supe de la existencia de “Déjame entrar” de Tomas Alfredson por el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges 2008. Sin embargo, no pude disfrutar de esta obra de culto sueca hasta que la adquirí en DVD junto a la novela. En los comentarios del director y el escritor, Tomas explica una anécdota bastante graciosa. En un festival de terror de Inglaterra, la mayoría del público era gente hardcore, con piercings y tatuajes por todas partes, gente muy dura. Al acabar la proyección de su película muchos estaban desechos, algunos con lágrimas en los ojos. El escritor John Ajvide Lindqvist, por su parte, menciona la gran acogida que tuvo en un festival de España. “La gente, unas 1400 personas en una enorme sala, aplaudían cada fotograma. Una locura”, relata. ¿Tal vez se refiere a Sitges donde fue ganadora moral del certamen llevándose el Méliès de oro a la mejor película europea fantástica?

“Déjame entrar” cautiva por su melancólico paisaje, oscuro y glacial, que casa muy bien con una historia de tristeza y soledad, la que protagonizan Oskar y Eli. Ambos son el uno para el otro. Ambos sienten lo mismo. Y ambos se necesitan. Todo ello nos lo reflejan magistralmente los jovencísimos Kare Hedebrant y Lina Leandersson que debutan en la gran pantalla dando vida a Oskar y Eli, respectivamente. Lo que demuestra que un buen casting supone el 90% de la cinta, como bien comenta Alfredson. El film fue el más laureado del año 2008, cosechando alrededor de 42 premios y multitud de nominaciones en festivales de todo el mundo, entre los que destaca el premio a la Mejor Película Europea en Sitges 2008, sendos Premios del Público en las Semanas de Cine Fantástico de Málaga y San Sebastián, premio a la Mejor Película en el Festival de Tribeca, premio a mejor película y mejor fotografía en el Festival de Göteborg, mejor director, guión y fotografía en los Premios Guldbagge (Suecia), mejor película internacional en los premios Saturn de 2009 y nominada a mejor película en habla no inglesa en los premios BAFTA de 2009. Cuesta creer que en un primer momento el realizador pensara que su película era muy regional, muy sueca, y aunque es cierto que es pausada y un tanto lenta para lo que están acostumbrados el público de ciertos países, cuanto más específico es algo más universal. “Déjame entrar” es una historia que traspasa fronteras. La podemos localizar en cualquier suburbio de una ciudad de Alemania, Estados Unidos o Japón.

Aunque se habla de una relación de amor y amistad entre los protagonistas también hay otro elemento: la necesidad. Eli necesita a Oskar como sustituto de Hakan, ya viejo, cansado y torpe, al igual que Oskar necesita a Eli para sentirse querido (no conecta con sus progenitores y tampoco tiene amigos) y fuerte (junto a Eli es valiente). Esta ley de dependencia puede suponer, por un lado, que esté unida al amor y, por otro lado, que esté solamente unida a la amistad, lo que vendría a ser amor de Oskar hacia Eli y no viceversa. Personalmente soy partidario de la primera opción (amor, amistad y necesidad) más coherente con la novela y con las fuentes de inspiración del autor: su propia infancia y condición, la obra “Carmilla” de Sheridan Le Fanu y la película “The Crying Game” (“Juego de lágrimas”).

Centrándome en Hakan, quiero comentar que este personaje lo relacioné en un primer momento a otro de los muchos amores de Eli. Me pareció que Hakan y Eli se conocieron cuando el primero era un preadolescente como Oskar, lo que significaría que el joven estaría siguiendo los pasos de Hakan hasta que él también se hiciera viejo y torpe, y fuera sustituido por otro. La escena de Oskar apuñalando el tronco de un árbol, al principio del film, da a pensar que tal vez en un futuro sea él quien se encargue de desangrar a su víctima como un cerdo para alimentar a la chica. De hecho, es en esta escena donde Eli intuye que ha encontrado a su nuevo sirviente. Sin embargo, en una escena en la que Hakan le pide a Eli que no vuelva a ver al muchacho, éste parece tener otras intenciones. Después de leer el libro descubrí que Hakan es un pederasta al que conoció Eli tiempo atrás para que fuera su protector a cambio de dejarse manosear. El tema de la pederastia se queda fuera de la película porque Alfredson vio más interesante el acoso escolar. El propio realizador llegó a sufrir bullying en su infancia y su película resulta una muestra original de realismo social, más que un film de vampiros. Alfredson también ha dejado claro en alguna entrevista que no se inspiró en ningún cineasta ni en ninguna película en particular, sino en la pintura y en la música.

En el libro, Hakan vuelve a por Eli para violarla convertido en un vampiro zombie, instantes después de sacrificarse y de caer al vacío desde la ventana de su habitación. El sacrificio de Hakan es doble: en la escena anterior vemos como se derrama el ácido en la cara para que no le puedan identificar con Eli y en la siguiente escena se ofrece a alimentarla de su propia sangre. Esto refleja el amor y la lealtad que siente por la niña. Lo más triste es que Hakan sabe que Eli ha encontrado un sustituto en Oskar y se retira como buen caballero, aunque en el fondo es un pederasta. El rostro quemado de Hakan es su verdadero rostro, el de un monstruo, un pederasta.

Es curioso ver a Eli a lo largo del film como luce sonrosada en los momentos en que está bien alimentada y como se va deteriorando según pasan los días sin comer. La observamos demacrada y sus miradas le delatan. Esta indefensión viene acompañada de cierta fragilidad e inocencia. Eli no es monstruo que mata por placer, los monstruos son los compañeros de Oskar, especialmente el líder del grupo que disfruta con lo que hace e implica a sus amigos en su sadismo, porque ellos en realidad no encuentran satisfacción en el tormento de Oskar. Eli mata para vivir. ¿A caso no matamos nosotros o colaboramos en ello para comer? En la escena del puente, después de beber la sangre de un hombre le tuerce el cuello para que no se transforme en vampiro (es consciente del horror que supone su naturaleza) y llora sobre el cadáver, demostrando su malestar por no poder evitar matar para sobrevivir. Cualquier atisbo de maldad en el comportamiento de la muchacha solo reside en la mente del espectador, como queriendo decir que si él fuera Eli mataría a diestro y siniestro y seduciría a quien fuera con tal de que le sirviera para sus propósitos. Esta es la realidad de los seres humanos, ver cumplidas las fantasías más oscuras de la mente. Por eso tiene tanto éxito la sangre fácil y la perversidad barata de gran parte de los productos de terror venidos o contagiados de Hollywood.

Otro punto interesante de la novela, es el hecho de que los vampiros tienden a suicidarse, especialmente los recién transformados. En la película lo vemos reflejado en la mujer solicitando a un enfermero que suba la persiana a sabiendas de que la luz solar la quemará y, por tanto, matará.

Una de las escenas más bella y melancólica de la película es aquella en la que Oskar observa la nieve y la noche a través de la ventana de su dormitorio, al principio del film. Una sensación de semi-seguridad que personalmente he experimentado; cuando estas despierto en el momento en el que todos duermen y puedes hacer lo que te dé la gana.

Si esta historia tenebrosa contiene un ejemplar y notable talento para la síntesis y multitud de imágenes bellas, toda la banda sonora que envuelve dicha historia es excelente; nos transmite tristeza y compasión y dota de fuerza dramática a las imágenes. El compositor Johan Söderqvist mezcla el sonido de los sintetizadores, que enfatizan la sensación de frialdad y soledad, con la orquestación más clásica en donde destacan el violín, la guitarra y el piano. “Eli and Oskar”, “Oskar in love” y “Main Theme” son sin duda los mejores track de la banda sonora.

La secuencia más espectacular la encontramos en el momento final de la piscina, donde lo explícito y lo implícito (el fuera de campo) van en una sola dirección. Esta secuencia, cargada de humor oblicuo, supone la mejor manera de resolver un momento formidable de gore sofisticado. Es el momento donde todo estalla y también el principio del viaje de Oskar y Eli a un nuevo mañana. Curioso como después de salvar Oskar a Eli, en la secuencia del apartamento, ésta es ahora quien le salva a él; es esa mano amiga que te salva cuando uno se encuentra hundido. La secuencia del apartamento –cuando Oskar salva a Eli- está relacionada al momento anterior de intimidad que mantienen los jóvenes en donde Eli le dice: “Ponte en mi piel por un momento”. Esta transferencia moral de uno a otro se cumple cuando Oskar besa la boca ensangrentada de Eli en lo que es una comunión. Ambos ya están listos para partir. Como le diría Eli a través de una nota: “HUIR ES VIVIR; QUEDARSE, LA MUERTE. UN BESO, ELI” (en referencia a “Romeo y Julieta”).

Dos momentos del film nos indican la elección final de Oskar de despedirse de sus progenitores y huir con Eli. Primero se despide del padre cuando lo visita por última vez en su casa. A la reunión se une el vecino. Según comenta el realizador, hubo gente que le preguntó si el vecino era el amante del padre y puso como motivo de la separación la homosexualidad de éste. Personalmente, yo intuí algo terrible en la escena. Llegué a pensar que Oskar podría ser víctima de abusos sexuales por parte del vecino amigo del padre, o incluso de ambos, al igual que Eli se deja abusar por Hakan a cambio de sangre. Sin embargo, ni una idea ni otra son las pretendidas por Alfredson, quien le llama la atención la falta de costumbre de otros países de que el vecino venga de visita a casa. Después Oskar se despide de su madre, entrando en su habitación y encendiendo la luz un breve instante mientras ella duerme profundamente.

Otra idea del libro respetada en el film sueco son las dudas sobre el género de Eli. Hasta en tres ocasiones se nos hace referencia a que Eli es un chico, y en la tercera escena vemos que además está castrado. “Yo no soy un chico” o “¿Y si no fuera un chico?” le dice Eli a Oskar, al que parece no importarle. En un capítulo del libro se descubre como hace 200 años Eli -su nombre real es Elias- fue separado de su familia, torturado (castrado para luego beber la sangre de los genitales) y convertido en vampiro. Desde aquel momento adoptó la identidad de fémina y se viste como tal. La voz de Eli, en la película, no corresponde con la de la actriz Lina Leandersson (demasiada dulce para un personaje andrógeno) y es doblada por un actor o actriz (no recuerda su género) que casualmente se llama Elif.

Por otra parte, el hecho de que Eli tenga 200 años dota al personaje de madurez sin dejar de mostrarnos la eterna niñez del mismo. En dos escenas podemos apreciar el origen o el aspecto real que tendría Eli si envejeciera. Por un lado, cuando el chico se corta la mano para unirla a la de Eli como hermanos de sangre, y ésta se tira al suelo para chupar la sangre derramada. Y, por otro, cuando ella le pide a Oskar que se ponga en su lugar.

Pero que Eli o Elias sea chico o chica, vampiro o humano, asesina o víctima de su naturaleza no importa. Todo encaja en el rompecabezas de su relación, como en la escena donde Eli le enseña a Oskar como completar el cubo de Rubik. Son el uno para el otro. Oskar, por su comportamiento con la muchacha, parece decir: Da igual qué eres, solo sé que quiero estar contigo siempre. No quiero que nada nos separe. Tú y yo, y nadie más. Es el efecto de la inocencia del primer amor, un amor Shakespeare, que no entiende de géneros ni de naturalezas. Chica o chico, Eli o Elias, Oskar la quiere y su amor parece ser correspondido.

Después de la impactante escena de la piscina, volvemos a ver la nieve cayendo dándonos paso a un epílogo bipolar (triste y feliz a la vez): Oskar viaja en un vagón de tren. Junto a él, su maleta y una caja en la que en su interior se resguarda Eli. La chica desde dentro golpea la caja diciéndole algo al chico con el uso del código Morse, a lo que éste le responde mediante el mismo método. ¿Saben lo que le dice Oskar a Eli? “Un beso”.

Una obra maestra, un clásico del terror moderno, un film de culto. No se me borrará nunca de la memoria.

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