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La increíble épica

viernes, 30 de noviembre de 2012

Independence Day


independence
Independence Day – 1996

Director: 

 Roland Emerich

Escritor: 

 Dean Devlin y Roland Emerich

Actores: 

 Will Smith, Bill Pullman y Jeff Goldblum
Calificación: 6/10

Argumento




Un objeto gigantesco de 550 km de diámetro y con la masa de un cuarto de la Luna, vaya que es grande, se aproxima a la Tierra, y pronto se revela como una nave extraterrestre, de la cual se desprenden varios platillos que se ubican estratégicamente sobre las principales ciudades del mundo. El presidente de la nación es puesto sobre aviso y se preparan cautelosas medidas de defensa hasta averiguar las intenciones de los visitantes. Pero el analista informático David Levinson ha decodificado una señal que proviene de las naves y llega a la conclusión de que se trata de una cuenta regresiva para el inicio de un ataque masivo. Y mientras todos los intentos de contraataque fallan miserablemente, todo parece indicar que la invasión alienígena arrasará con la humanidad en menos de 36 horas. La única esperanza parece residir en el secreto centro de investigación del Área 51, donde los americanos poseen una nave alienígena estrellada hace cuarenta años, la película causo bastante espectativa cuando llegó al cine y se le hizo una enorme campaña publicitaria, dire que la película me pareció regular, y creo que con semejante presupuesto pudieron hacer algo mas interesante, sin embargo tiene momentos bien logrados.
No se sabe cuantas civilizaciones extraterrestres pueden existir en este universo, si es que existe alguna y si es que se les puede llamar extraterrestres ya que esa palabra es un punto de vista humano, pero sea este número el que sea, lo que si es cierto es que estarán lejos, muy lejos. El hecho de que hayamos podido pisar la Luna y hayamos mandado sondas a todos los planetas del Sistema Solar, excepto a uno, no debe llevarnos al error de pensar que del mismo modo que nosotros vamos allí, los de allí podrían venir aquí. Las distancias implicadas en el Sistema Solar, (como mucho algún millar de millón de kilómetros), son totalmente despreciables frente a las implicadas a escala estelar. En astronomía la unidad de uso común es el año-luz, (o el parsec que son 3.26 años-luz). Un año-luz es la distancia que la luz recorre en un año, casi 10 billones de kilómetros !!!, y lo habitual es que se manejen sus múltiplos, centenares, miles, millones o miles de millones !!!. ¿Si las civilizaciones extraterrestres están tan lejos, (incluso las estrellas más cercanas están muy lejos), como se las arreglan para venir hasta aquí?. Uno podría pensar que es una cuestión de correr más deprisa, sin embargo aquí aparece el segundo problema.

Fotos





jueves, 29 de noviembre de 2012

Crítica: Batman

Un par de delincuentes de poca monta se esconden en una azotea después de golpear y robar a una pareja en presencia de su hijo pequeño en complicidad con la oscuridad de la noche, entre callejuelas humeantes repletas de mendigos. Uno de ellos habla de un misterioso murciélago que sobrevuela la ciudad en busca de criminales. Un caballero enmascarado hace una aparición teatral extendiendo las alas de su oscura capa. Los reduce con facilidad y le exige a uno de ellos que comente a sus compañeros del hampa la existencia del justiciero. El maleante le pregunta asustado: “Pero ¿quién eres?” Y el caballero oscuro le responde: “Soy Batman”.

Diez largos años fueron los que se tardó en conseguir relanzar en la gran pantalla la figura del Hombre Murciélago, creado por el dibujante Bob Kane y debutando con guión de Bill Finger en el número 27 de Detective Comics en mayo de 1939, ideado para engrosar la lista de la factura DC de nuevos superhéroes. En el cine primero llegó “Batman” (Lambert Hillyer, 1943), acompañado de Robin, conservando algo su aroma pulp y con cierto aire propagandístico debido a su producción en plena Segunda Guerra Mundial: Batman es un agente del gobierno y el villano un japonés, el Dr. Daka. Al éxito de ésta se le unió la tardía secuela llamada “Batman y Robin” (Spencer Gordon Bennett, 1949). Ambos films claramente de serie B. Después vendría la adaptación televisiva de la cadena CBS con Adam West como Batman y Burt Ward como Robin con un ángulo humorístico y pop. Las peleas descacharrantes y adornadas con las famosas onomatopeyas de acción llegaron a inspirar a los propios cómics que adaptaron ese tono camp. Sin embargo, los esquemas y las bromas empezaron a hacerse repetitivas en su segunda temporada y en la tercera acabó siendo cancelada después de 120 capítulos. Por último vendría, inspirado en la serie, el largometraje “Batman” (Leslie H. Martinson, 1966).

La vuelta a sus orígenes oscuros, siniestros y serios llegó de la mano de la Warner Bros en la década de los ochenta. La productora contrató a Tim Burton como director al que impusieron algunos actores, que aceptó gustosamente (el Joker para Jack Nicholson por consejo de Bob Kane y la reportera Vicki Vale para Kim Basinger), mientras que el propio realizador de “Bitelchus” quería a su amigo Michael Keaton (de nombre real Michael Douglas), un actor semidesconocido que otorgaría más misterio al personaje como sucedió en “Superman: La película” con Christopher Reeve.
El nuevo Batman era espectáculo, toda una superproducción, pero se movía entre cine de autor y cine de consumo. No hace falta decir que arrasó en taquilla y sería frívolo hablar de cifras astronómica de dinero que la mayoría no ganaremos en nuestra vida. Lo que importa es la herencia que dejó. Al igual que “Superman: La película”, el film de Tim Burton dio al personaje de Batman la historia y la popularidad que se merecía, y demostró que se puede compaginar creatividad con comercio. “Superman”, por su parte, demostró además que en una película de superhéroes tienen cabida las grandes estrellas como Marlon Brandon. Ese legado lo toma “Batman” con la incorporación de un actor de gran renombre como Jack Nicholson en el papel del Joker. Precisamente, buscando la mejor manera de hacer al caballero oscuro atractivo comercialmente, el equipo de producción decidió tomar como referencia “Superman: La película”. Para ello contrataron a Tom Mankiewicz, cuyo guión no convenció a Burton al considerarlo demasiado ligero y lo alteró con la ayuda de su novia de entonces, Julie Hickson. Entre sus aportaciones, Burton convirtió al Joker en el asesino de los padres del superhéroe (“¿Has bailado alguna vez con el diablo a la luz de la Luna?”, dice Jack Napier a un niño Wayne). Pero no fue hasta la intervención de Sam Hamm, cuando se dio forma definitiva a la historia. Más allá de retocar algunos personajes, Hamm ignoró la estructura a lo “Superman: La película” y comenzó la historia con Wayne ya como Batman, explicando su origen en retrospectiva, mediante flashbacks.

El gran acierto de Burton consistió en dar a los personajes un nuevo enfoque: el sarcasmo, el cinismo. El simple hecho de que el villano sea propietario de una fábrica de cosméticos ya nos saca de sitio. Joker es el ejemplo de que los malos son más felices y él es el más simpático de todos con cientos de afirmaciones ocurrentes: se dirige a los habitantes de Gotham como “tu tío el payaso”; “la vida me ha tratado bien” responde cuando unos mafiosos le preguntan por su constante sonrisa; “he de hacer tanto en tan poco tiempo”; “la pluma tiene más poder que la espada”; se considera el mejor artista homicida, convencido de hacer arte cuando mata a alguien; o “debemos ser fuertes para infligir dolor”. También resulta curioso como a Vicki le fascina Wayne por su dinero, a diferencia de Lois Lane que se enamora de Superman y no de Clark Kent ni de su dinero (aunque tampoco podría porqué no tiene).

En cuanto a la acción, sus secuencias son generalmente breves, a veces elípticas, al igual que las apariciones del héroe tomando más protagonismo el antagonista con el que guarda puntos comunes. Tanto Joker como Batman encarnan dos tipos de oscuridad. Mientras el Joker está inspirado en las fantasías negras del ser humano, Batman se inspira en las fantasías contrarias (luchar contra el mal siendo abogado, jurado y único juez, es decir, tomarse la justicia por su mano). El concepto original del Hombre Murciélago fue tomado por Kane de un teatral film de Roland West, “The Bat” (1926), en el que un ladrón se disfrazaba de murciélago. El Joker, por su parte, fue inspirado del protagonista de “El hombre que ríe” (1928), adaptación de una pieza de Víctor Hugo. Y el personaje de Vicki Vale fue creado por Kane después de conocer a Marilyn Monroe cuando se hacía llamar por su nombre real, Norma Jean Baker.

Este Batman de Tim Burton no está sacado directamente del cómic, sino que es la suma de todas las imágenes diseñadas por los diferentes dibujantes y de todas las historias escritas por sus diferentes guionistas a lo largo de los años. Por ejemplo, la indumentaria y colorido del Joker contiene una cierta estética de las historietas de los años cuarenta; los noticiarios televisivos son un guiño a la época de los seriales cinematográficos; o la batcueva está inspirada de los episodios más góticos de Neal Adams. Sin embargo, su influencia más directa y evidente son los cómics “Batman, el señor de la noche” (“The Dark Knight Returns”, 1986, Frank Miller), “Batman año uno” (“Batman Year One”, 1986-87, Frank Miller y David Mazzucchelli) y “La broma asesina” (“The Killing Joke”, 1988, Alan Moore y Brian Bolland).

Danny Elfman fue el encargado de una banda sonora de orquestación rápida y timbrada que crea la atmósfera adecuada. Todo lo contrario que la música original de Prince impuesta por los productores y que Burton la presenta de forma pasajera sin llegar a desentonar.

Otro gran elemento de la película es su grandeza arquitectónica fragmentada. La desnudez de ese infierno urbano que es Gotham City, una ciudad en la que casi nunca es de día, se inspira tanto en la arquitectura estilizada de la época del expresionismo alemán (“Metrópolis” es un ejemplo) como en el futurismo caótico de “Brazil” (Terry Gilliam, 1985). Una ciudad dotada de una esquizofrenia que encaja a la perfección con la locura que empuja a sus protagonistas a enfrentarse entre ellos. La recreación del estilo art deco lo vemos en entradas y fachadas, mientras que el diseño espacioso y petreo lo apreciamos en la batcueva repleta de artefactos de tecnología punta (las entrañas oscuras de la mansión Wayne). Por ello, “Batman” ganó el Oscar en el apartado de mejor dirección artística en 1989.

A parte de los trajes, las armas y los gadgets, Batman cuenta con su batmovil y su batavión. El primero es obra de Furst, Burton y los técnicos John Evans y Terry Ackland-Snow. Mucho más sobrecogedor y sofisticado que el de la serie de televisión, tiene hasta vida propia; el control remoto hace que se autoconduzca o que se proteja con una armadura que cubre cada rincón de la carrocería.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Phenomena








































En las estribaciones de los Alpes, un perturbado psicópata está acabando con la vida de jóvenes mujeres. No contento con mutilar salvajemente a sus víctimas, todo parece indicar que convive con sus cadáveres durante meses. Desconcertados, los inspectores Rudolf Geiger (Patrick Bauchau) y su asistente, Kurt (Michele Soavi) recurren al reputado entomólogo especializado en insectos necrófagos John McGregor (Donald Pleasence).
Paralelamente, Jennifer Corvino (Jennifer Connelly), hija de un famoso actor de Hollywood, llega a la zona para ingresar en la prestigiosa academia femenina Richard Wagner. Sin embargo, Jennifer no es una chica corriente: además de sufrir sonambulismo, trastorno que no tardará en traerle desagradables consecuencias, Jennifer posee la extraordinaria capacidad de relacionarse telepáticamente con los insectos.

Dario Argento es como el creador  del giallo en toda su dimensión, es lógico entender y respetar que fuera él mismo quien rompiera las reglas y formulaciones en pos de una exploración en todas sus dimensiones de dicho género del terror. Por ejemplo en Rojo Oscuro metió de forma indirecta el tema de la parapsicología y los mediums y videntes, como detonante accidental de la trama.

En este film la cosa va más allá. En este caso vemos como prólogo que en un campo suizo escapa una joven de un peligro desconocido, hasta que al final es acorralada en un barranco y ahí es decapitada sin piedad. La joven, por sí alguno no lo sabe, es la hija de Dario Argento y hermana de la popular y bella Asia Argento, Fiore Argento.

Posterioremente en una escuela privada suiza hay una joven norteamericana que está internada, y de pronto ve cosas raras. Señales de sucesos extraños, mensajes enigmáticos, visiones, sueños y le dan ataques de sonambulismo misteriosos y llenos de peligro. La cosa está que en ese lujoso y caro internado privado hay un terrible secreto que se está escapando de las manos a alguien. La joven, llamada Jennifer, ayuda a un anciano inválido(un excelente Donald Pleasence en un gran papel) que es un experto en insectos, que a su vez asesora a la policía. Sorprendentemente la joven parece tener poderes sobre los insectos con los cuales se relaciona, le ayudan o le advierten cosas. Al final el climax es TERRIBLEMENTE BUENO.

El film es una versión en clave giallo o terrorífica italiana de Alicia en el país de las maravillas. Una hermosa joven, se adentra en un mundo mágico y misterioso lleno de enigmas y monstruos. Un viaje a través del mundo real y de los sueños en la que su increible belleza e inocencia contrasta con la crueldad, la monstruosidad, muertes inhumanas y sobre todo asquerosos insectos por los que se siente atraida, y ellos la adoran como su reina. Jennifer Connelly contaba por aquel entonces entre 14 y 15 años cuando protagonizó el film, y fijaros, en el 2002 ganó un Oscar a la mejor actriz.

Es un film bastante entretenido. Para mí es ya un clásico, y el final bastante escalofriante.