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La increíble épica

miércoles, 17 de octubre de 2012

Grabbers

Cuando uno ha estado en el cielo, aunque solo haya sido por un ínfimo segundo en el reloj de Dios, precipitarse hacia abajo, hacia los confines del hombre, dejando atrás el paraíso para volver a andar sobre la tierra, por muy bonita que esta sea o que algunos/as quieran verla, es decepcionante. Hablando en clave cinéfila, después de haberme reído lo que no está escrito y de haberle dado a la sesera como pocas veces tengo costumbre de hacer con una comedia tan hilarante e ingeniosa como “John Dies at the End”, liarme con algo que, estando bien, tan solo puede tildarse de “simpático” o “ameno”, como la cinta que nos ocupa, que no es otra que la irlandesa “Grabbers”, pues es eso, decepcionante. Es como abrazar la más absoluta felicidad y de repente, despertarte y verte abrazado a la almohada, que si, que está bien, mi almohada es harto cómoda, pero joder, no es lo mismo, ni parecido.

“Grabbers” es la nueva película de Jon Wright. Me gustó su anterior trabajo, Tormented y me gustó también la premisa de la que partía esta nueva empresa, el alcohol solo te traerá problemas en la vida” y ahora resulta que el amigo Wright va y plantea todo lo contrario, ahora resulta que el alcohol, es lo único que puede salvarte de la muerte cuando una raza de criaturas alienígenas decide hacer turismo en una tranquila comunidad establecida en una isla irlandesa. La vida está llena de contradicciones. ¿no os parece? Pues si, ya os lo digo yo. Así que esa es la historia de “Grabbers”, ese es el punto diferencial con respecto a otras tantas comedias de terror que circulan por ahí. Yo, que soy cortito, ya lo sabéis todos, pues piqué como un capullo.

Y a ver, que nadie me mal interprete, que la película no está mal, es pues eso... simpática. Los personajes caen bien, me mola especialmente el timonel de la historia, un policía local al que la vida le ha dado más por culo de la cuenta, un tipo solitario que no siente mucho apego por nadie y que va desojando los días sirviendo a su comunidad con la ayuda de su inseparable compañera de viaje, una botella de whisky, una de esas que te ayudan a orientarte cuando llegas al final del camino y no sabes hacia donde guiar tus pútridos pasos. Siempre he sentido debilidad por este tipo de personajes de turbio pasado, triste presente y dudoso futuro, ahí, “Grabbers” ya se ganó sus puntillos. Luego también me gustó mucho su partner, una fémina de ciudad uniformada, que es destinada temporalmente a la isla y que cosas de la vida, termina enamorándose de su compañero... y él, de ella, por supuesto. Uno, que en realidad es una nenaza, pues también disfruta con este tipo de affaires, sobretodo cuando la trama principal no tiene mucho más que ofrecer más allá de la comentada simpatía.

Y es que “Grabbers” no es una película para partirse el culo, tampoco tengo muy claro si pretende serlo, más bien sigue la estela de toda esta hola de comedias de terror británicas que tantos títulos ha parido en los últimos años y de las cuales, quitando un par de excepciones, ahí metería clásicos como Shawn of the Dead o The Cottage, nunca se han caracterizado ni por su ingenio, ni por su capacidad de hacer reis, más bien por... resultar simpáticas. Todos hemos tenido alguna vez una cita a ciegas, y a todos nos han preguntado al día siguiente: “¿Que tal tu cita de anoche, que tal la chica?” y nosotros hemos respondido: “bien, es una chica muy SIMPÁTICA”. De bien nada, todos sabemos lo que significa en ese supuesto tan trágico adjetivo. Lo mismo se aplica a “Grabbers”, y eso, que la cosa se anima en su segunda mitad... bueno, más bien en su último tercio, cuando realmente comenzamos a hablar del libro del cual habíamos venido a a hablar.

Es en esta parte cuando entra en escena el royo del alcohol, y es en esta parte, donde se dan las situaciones más divertidas (aka simpáticas) de la película, eso es cierto. Pero aun y así, la sensación en forma de sombra de que la idea está desaprovechada, se hace muy alargada de ahí en adelante. La cosa no termina de arrancar, los alienígenas ponen de su parte, están de muy bien ver, eso hay reconocerlo, a pesar de su naturaleza digital, tienen bastante gracia, los dos protagonistas siguen tirándose los tejos con simpatía e incluso algunos secundarios, desmelenados por los efectos de la ingestión etílica, tienen su momento de gloria, pero no se, la cosa no termina de funcionar, ni como comedia, ni como cinta de terror, ni como cita, porque en una cita a ciegas, lo último que uno quiere es que la chica sea simpática.

Buena factura técnica, correcto diseño artístico, algún que otro gag rescatable y la enésima disparatada buena idea llegada de las Bretañas, tirada por la borda por falta de ideas o de talento en un título simpático, ameno, de fácil digestión pero que se olvida con la misma facilidad con la que se digiere.

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